La UTA cumple 101 años

Hoy, 10 de Enero de 2020, se cumple un nuevo aniversario de la Fundación de la Unión Tranviarios Automotor, y la oportunidad nos lleva a reflexionar, especialmente sobre el momento difícil que está atravesando nuestra Patria, y en particular por los sucesos lamentables de violencia que hemos sufrido hace apenas unos días, jamás vividos en un siglo de existencia.

La Argentina ha quedado en una situación muy complicada en materia económica y de empleo. Con un nivel de endeudamiento asfixiante y los efectos visibles del desprecio por los trabajadores evidente en estos últimos 4 años que transitamos con angustia.

Todas las actividades se vieron afectadas, salvo la de un reducido grupo de amigos del poder, y por supuesto también la situación de las entidades sindicales se vio deteriorada como consecuencia de la cadena de errores que dejaron a cientos de miles de personas en la calle, precarizaron el trabajo, y destruyeron el aparato productivo nacional, dañando a toda la sociedad.

Desde la Unión Tranviarios Automotor nos esforzamos por sostener las fuentes de trabajo y por buscar soluciones a la pérdida de poder adquisitivo con responsabilidad y equilibrio, contemplando todas las situaciones, aunque las sucesivas devaluaciones y la inflación jamás contenida efectuaron gravemente a nuestra actividad, en sintonía con el derrumbe generalizado.

Sin embargo, y como testimonio que debemos dar en nuestro papel de dirigentes responsables, queremos decir a nuestros compañeros que somos optimistas. Luego del fracaso de las políticas ortodoxas que privilegiaron lo financiero por sobre el trabajo y la producción, tenemos esperanza de que este nuevo Gobierno va a ser capaz de encontrar las soluciones que el país y nuestra sociedad necesitan. Desde ya, que como siempre, brindaremos todo nuestro apoyo, siempre en el campo nacional y popular, para el bien de nuestra Patria y de nuestros compañeros trabajadores.

No es grato, pero no podemos dejar de mencionar la aparición de los grupos violentos, que, haciendo el juego a negocios particulares, pretendieron quebrar la unidad de nuestra familia gremial, y terminaron quedando expuestos ante toda la sociedad a cuenta de la irracionalidad derivada de su ambición incontenible.

El ataque a nuestra casa provocó la destrucción total de los bienes de todos los compañeros, y de gran parte del patrimonio de nuestros 101 años de historia. Pero lo destruido, han sido bienes físicos, y si bien mucho lo lamentamos, también queremos destacar que lo que no han podido romper ni quebrar es nuestra esencia, este gremio glorioso, es mucho que más que las computadoras, los muebles, los archivos, las maquetas de los colectivos, los cuadros y las imágenes sagradas. Somos mucho más que eso, somos un grupo numeroso de gente trabajadora, solidaria, preocupada por la justicia social, que no se asusta ni se detiene ante ningún tipo de violencia.

Más allá del dolor compartido por todos los trabajadores, comprendimos que nuestra tarea es la de volver a empezar; fortalecernos en la unidad, y reconstruirnos.

La vida misma nos enseña que cada día la tarea es recomenzar, y que nuestra obligación es dejar un mundo mejor que aquel que recibimos. Sabemos que cada pequeño logro cuenta, y es por eso que estamos avanzando paso a paso para poder restablecer todos los servicios a los afiliados y sus familias, y garantizar la protección que siempre hemos brindado a todos los compañeros que dan lo mejor de sí buscando procurarse una vida con dignidad.

Hoy nuestro punto de partida es distinto, porque encontramos razones para abandonar el pesimismo de estos últimos años y sentir esperanza para los tiempos que vienen.

Esto le pedimos a todos los compañeros trabajadores: tengamos esperanza y sigamos en la idea de construir una Argentina mejor para nuestros hijos, y para nosotros también, porque de verdad la merecemos.

Roberto Fernández
Secretario General
CONSEJO DIRECTIVO NACIONAL