En manos de la injusticia

Hoy nos duele la impunidad.

No solo a quienes fuimos compañeros de labor cotidiana de Pablo Flores, sino que toda la sociedad llora por su muerte, porque esta sentencia encubre un crimen sin justicia.

Pablo fue asesinado el 1 de octubre de 2020 en la localidad bonaerense de Virrey del Pino y las circunstancias del hecho fueron esclarecidas y hasta se logró dar con el arma homicida.

El argumento de los jueces que señalan “deficiencias” e “irregularidades” en la investigación, hoy consigue garantizar que no se sancione a los ejecutores, y que todo el pueblo argentino sienta dolor frente a lo inconcebible.

No es la burocracia de los tribunales, ni la impericia y negligencia de un fiscal “especializado en homicidios” que así obtiene su “especialización en impunidad”, es otra herida profunda que el poder judicial le produce a todos los trabajadores del transporte.

Ya sabemos bien en la UTA que ni la flagrancia, ni las pruebas evidentes, ni el reclamo de justicia conmueven a quienes toman decisiones desde el pedestal de la inmoralidad.

Hoy esperamos que la Cámara Penal subsane esta atrocidad y no permita que la familia de Pablo siga llorando su pérdida, mientras se permite a los asesinos burlarse de todos.

Expresamos nuestro más absoluto repudio a los criminales que todos los días consiguen hacernos daño, y a los dueños de la injusticia que sentados en sus estrados nos producen indignación y vergüenza a todos.

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